domingo, 16 de marzo de 2014

Depresión postcicatriz

En diciembre del 2013, llegué con mi novio a casa de sus tías, quienes se encontraban limpiando su vitrina, por lo que les ofrecí mi ayuda para arreglar algunas cosas de cerámica que ya estaban en mal estado. Muy entusiasmada y segura les propuse reparar dichas figuras, por lo que me proporcionaron kola loka.

Una vez que tenía el pegamento, me senté en el sillón para arreglar una figura rota, apretando el tubo para que saliera el líquido, sin darme cuenta que estaba saliendo de más, por lo que de momento comenzó a chorrear cayendo en mi pantalón. Inmediatamente que cayó el pegamento, me quemó, lo que provocó que sin pensarlo, despegara los jeans pegados en mi piel, pues me ardía mucho. 

Cabe mencionar que la quemada fue de segundo grado y aunque no fue muy grande, tardó más de un mes en curarse, dejándome una cicatriz desagradable. De tal modo, ésto me ha generado bastante tristeza últimamente, puesto que en menos de dos semanas es mi cumpleaños y no podré utilizar un vestido corto que me había gustado mucho. :(

A pesar de eso, aún tengo la esperanza de utilizar un vestido, por lo que hace algunos días compré uno que no es tan corto y cubre la cicatriz que poco a poco he tratado con concha nácar, pero que aún no termina de desaparecer. 

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